Alavedra despiden su último disco en la Wurlitzer Ballroom de Madrid
La banda barcelonesa regresa a una de las salas madrileñas más emblemáticas de su trayectoria para decir adiós a su último trabajo «Feliz a la fuerza»
En octubre de 2024, la banda conformada por Dani (Bearoid), Genis, Xiri y Ret sacaba a la luz su segundo trabajo larga duración, titulado «Feliz a la fuerza», con un sonido mucho más trabajado y maduro que el que expusieron en «Uf, venga», su primer LP de 2021, pero manteniendo esa identidad del grupo que ellos autodefinen como «pop bailable».
Con una larga trayectoria con publicaciones desde 2019, Alavedra se han convertido en uno de los iconos del «sonido Carmel». Un sonido fresco, actual y moderno reconocible a la primera escucha por su gran «personalidad» (casualmente, título de uno de los temas del grupo que sonó aquella noche en la Wurlitzer). Representación del siglo XXI e intergeneracional: música para veinteañeros compuesta por treintañeros que representa a la perfección la crisis de cualquier década vital hoy en día.
En marzo de este mismo año, la banda presentaba este segundo disco en Madrid precisamente en la Wurlitzer Ballroom, sala a la que finalmente regresaban para despedirlo por todo lo alto.
A pesar de ser de Barcelona, rindieron homenaje a la capital en numerosas ocasiones. Y no sólo porque dos de los miembros residen actualmente en Madrid, sino porque la Wurli en específico es uno de sus sitios favoritos para tocar, como bien declaró Bearoid sobre el escenario. Abrieron precisamente haciendo eco a la estación más grande de la ciudad con su canción ‘Chamartín‘. Posteriormente, al cantar su tema ‘Barcelona‘ (también incluido en «Feliz a la fuerza») hicieron alusión a la capital una vez más, especialmente pensando en la frase de la canción: «todas las ciudades son la misma mierda».

Despedir un disco consiste en despedir una etapa para abrazar cosas nuevas. Alavedra aprovechó aquella noche para anunciar el que sería su próximo single, titulado ‘Dame un segundo‘. Pidieron al público que se hicieran fotos con el pulgar hacia arriba, para utilizarlas finalmente. Este single formará parte de su siguiente EP.
Ya que decían adiós a su último trabajo, el set de la noche contó con casi todas las canciones de este disco, destacando algunas como ‘Generación‘, ‘La excusa perfecta‘ o ‘No me devuelvas la palabra‘ junto con el tema que da nombre al LP: ‘Feliz a la fuerza‘. También esa colaboración con Diosssito de LA ÉLITE, titulada ‘Pase lo que pase‘ e incluida en el disco, en la que los estilos de ambos artistas se entremezclan por completo creando algo nuevo.

Pero aún así, el cuarteto consiguió hacer espacio para sus canciones más icónicas de ese primer «Uf, venga» y otros EPs anteriores, como pueden ser ‘T-odio‘, ‘Lo que siento por ti‘, ‘Psicópata‘ o la divertidísima ‘Amor Salud Trabajo‘. Rescataron incluso ‘Tórrido Romance‘, también de este primer LP, que hacía mucho tiempo que no tocaban en los escenarios.
De cara a ‘Teleoperador‘ y ‘Persona Deconstruida‘, Dani realizó su show habitual en el que se despoja de su instrumento, el bajo, para lanzarse a bailar entre el público e interactuar con todos ellos en lo que resulta una auténtica performance de lo más divertida, que acompaña sin duda el tono satírico de ambas canciones. Además, para esta ocasión contamos con Rita, bajista del otro grupo del frontman de Alavedra, Niños Bravos, que tomó el bajo de Dani para tocar en su lugar — una situación que declararon varias veces no estaba para nada planeada, y Rita se estaba aprendiendo los temas sobre la marcha.

Con una de sus canciones más icónicas, ‘La jota del poliamor‘, terminaba la noche, al eco de ese estribillo que grita de forma desgarradora «todos mis amigos tienen novia menos yo». Una canción que el propio Dani nos declaró posteriormente que alguna vez ha llorado mientras la tocaban. Aunque parecía que la banda se iba al terminar esta canción, había espacio para un último baile: la emblemática ‘La de Instagram‘, que fue el tema más antiguo que tocaron aquella noche, de 2019, y que puso punto y final a un gran concierto en la clásica y sudorosa Wurlitzer Ballroom.
El fracaso, la mala suerte en el amor, los desencantos generacionales y ante todo la ironía y humor ante todas estas situaciones tan deprimentes y negativas son lo que caracterizan la música de Alavedra. Una banda de lo más necesaria en los tiempos que corren, una sátira intergeneracional a la sociedad del momento. Siento que todo el mundo disfrutaría un concierto de Alavedra independientemente de sus gustos musicales. Porque te podrá gustar más o menos el grupo, pero sales de ahí con unas sonrisa y en cualquier caso siempre te lo pasas bien viéndoles. Tenemos ganas de poder escuchar lo nuevo que están maquinando bien pronto.




