Marcos Cao, La Sonrisa de Julia: «Hay cosas que no tienen sentido cuando te das cuenta que todo es efímero y hay que tenerlo muy presente»
La Sonrisa de Julia ha publicado «Enemigo», su séptimo disco, y en un bar de Legazpi quedamos con Marcos Cao para charlar sobre lo que ha supuesto el lanzamiento de este álbum y el proceso vital que han vivido en los ocho años que han pasado desde su anterior trabajo.
¿Qué tal? Lo primero.
Marcos: Muy bien, ¿y tú?
Muy bien. ¿Te gusta estar por Madrid?
Sí. Me gusta más estar en mi casa, pero me gusta bajar. Yo he vivido muchos años en Madrid. Diez años en Lavapiés. Le tengo muchísimo cariño a esta ciudad, y sobre todo a la gente de la ciudad. Me parece la ciudad más bonita a nivel social que conozco. Creo que es bastante acogedora. En general es difícil también encontrar esa gente que es de Madrid cien por cien. Entonces, se hace mucha comunidad con eso, y los madrileños que son cien por cien están tan acostumbrados a tratar con gente de fuera, y eso me encanta. Me pasó cuando vine la primera vez aquí a vivir, el primer viernes ya tenía los planes y ayer mismo me ha pasado, que me han invitado a no sé qué, a no sé cuánto, y digo: «Pero cómo puede ser».
Pues empiezo dándote la enhorabuena por el disco.
¿Has podido escuchar algo?
Sí, lo he escuchado entero. Venía escuchándolo en bucle.
¿Y te ha gustado?
Me ha gustado bastante. Yo tengo 26 años, entonces he crecido con vosotros literalmente. El último disco que sacasteis, «Maratón», era cuando yo cumplía la mayoría de edad, y quería preguntarte cómo ha sido para vosotros, porque al final son ocho años, es mucho tiempo. ¿Cómo habéis vivido este parón?
La Sonrisa de Julia lo formamos unas personas que hacemos otras cosas juntos, entonces nosotros no tenemos esa sensación de parón. Hemos tenido otros proyectos que hacemos juntos e incluso en mis discos en solitario toco con ellos, son mi banda también. Solo que me encargo solamente yo de ello. Y con La Sonrisa es algo más compartido, El problema que tenemos es que con La Sonrisa, que es un proyecto al que le tenemos muchísimo cariño, hace mucho tiempo decidimos no producir nada, ni audiovisual y por supuesto musical, que no aportara algo a lo que ya habíamos hecho. Me parecía que no tenía mucho interés hacer un disco que fuera parecido a otros, ¿no? Cuando hubo ciertas canciones que representaban muy claramente una época que ha tenido que ver con estos ocho años, que para mí ha sido un proceso en mi vida fundamental, yo creo que es el más importante de todas las etapas de mi vida, esta, hasta que no he tenido unas canciones que reflejaran eso, que me parecía difícil, no he dicho: «Ya estoy preparado para hacer un disco, quiero hacerlo».
¿Y de qué depende que tú elijas unas canciones para tu proyecto personal o para La Sonrisa?
Ha dependido de las ganas que tenía de hacer yo este disco con la banda, con mis compañeros. Lo primero que hice fue preguntarles: «Oye, chicos, estoy en un momento que estoy haciendo unas canciones que representan algo muy bonito, que creo que comparto con vosotros, porque lo hablamos mucho, somos muy buenos amigos. ¿Os apetece? Porque yo solo lo hago si lo queréis hacer vosotros también». Y si no, no sé qué habría hecho. Y todos aceptaron. Es algo más colectivo. Con Marcos, en otras ocasiones, el primero que hice yo en solitario fue que ya habíamos hecho cinco discos con La Sonrisa, necesitaba tener la sensación de hacer algo solo, fue un disco producido, tocado e interpretado todo por mí. Me apetecía mucho hacerlo así, a mi manera. Y en este caso ha sido porque me apetecía volver a hacer algo juntos y salir de gira juntos.
Para el tema de ensayar, grabar, ¿cómo os organizáis cada uno con vuestros proyectos personales para poder juntaros? ¿Es fácil?
Bueno, es difícil, la agenda es difícil, pero por suerte no dependemos del proyecto para vivir, lo que también nos genera una relación fantástica con ese proyecto, porque es libertad total.
Puedes hacer lo que tú quieras.
Solo lo hacemos porque nos apetece. Si no nos apetece, no lo hacemos. Y por eso lo hacemos cuando queremos, y eso es bonito, pero es verdad que la agenda no es fácil, porque yo estoy en muchos proyectos, aquí somos muchos profesores y somos padres de familia. Nos hemos ido compenetrando. Cuando puede uno, uno, cuando puede otro, otro, y cuando podemos todos, todos.
¿Todos vivís en la misma zona?
Sí. Vivimos muy cerca unos de otros. En una zona muy tranquila, se puede ir en bicicleta de casa de uno a otro.
Qué bien. No sé si esto es un poco cotilla por mi parte, pero creo que todas las canciones, o la mayoría, hay un tú. ¿Para quién son?
Pues mira, sinceramente, muchas veces es para mí. Me lo digo a mí mismo. Muchas veces le hablo a mi pareja, depende de qué canción. Y muchas veces hablo a alguien imaginario, porque hay alguna canción en la que no hablo de mí. Soy el narrador de una historia de la que yo soy espectador. Por ejemplo, en ‘La tregua’ no hablo de mí. Es una canción que habla de uno de la banda y su pareja, que son muy amigos míos. Me gustaba mucho cómo se relacionaban y me parecía que merecía una canción muy bonita, que además yo luego aplico a mí, a mi vida también, porque es verdad que hay gente con la que, mis hijos por ejemplo, yo me relaciono así. Es como cuando parece que todo se ha destruido porque tienes discusiones. Son personas a las que siempre le darías una oportunidad, y siempre estás dispuesto a volver a empezar, a intentarlo. Hay gente con la que dices: bueno, es que me echas esa mirada y yo estoy dispuesto a olvidar que la tregua es imposible, ¿no?
¿Y siempre te gusta escribir en primera persona?
Sí, me parece mucho más evocador cuando lo oigo. Me encantan las letras que están escritas en primera persona.
Y para las letras lo haces tú, pero para melodías y arreglos, ¿cómo lo hacéis?
Las melodías también las hago yo. Les presento las canciones más o menos hechas. Como en este caso también he sido productor del disco pues me he encargado de muchas cosas, la verdad. La batería y el bajo han sido Raúl y Mario, con los que he estado pasando muchas horas repasando todas las canciones, maquetando todo y luego en el estudio, que nos lo hemos pasado pipa, la verdad.
Ahora empezáis en una nueva gira de salas. ¿En algún momento os gustaría hacer recintos más grandes o es algo en lo que no pensáis directamente?
Vamos a hacer festivales este verano. Por supuesto, a mí me encantaría poder hacer mis conciertos de empresa, que se llaman las salas, en el Movistar Arena por ejemplo, pero no puedo pensar mucho en eso. Yo lo que tengo que pensar mucho es en hacer el mejor disco que yo pueda hacer ahora, y sobre todo pasármelo muy bien haciéndolo. Es como mi gran objetivo ahora en la vida, Igual es porque ya soy mayor. [ríe] Ahora tengo la inmensa fortuna, ¿eh? No tengo mucha pasta, no salgo mucho, tengo amigos, pero los justos, y no tengo muchos bienes materiales, pero sí que tengo una suerte increíble, que yo me dedico a lo que me gusta en todos los ámbitos. Tengo varias pasiones y en todas ellas me dedico a ello. Para mí eso es ser rico. Que haciendo lo que hacemos acabamos tocando en, en sitios enormes, ojalá, pero es algo que no depende de mí. De mí depende esto que te he contado. Y con la edad estoy aprendiendo a centrarme en lo que sí que depende de mí, en lo que yo puedo controlar. En este caso es disfrutar mucho de procesos que a veces no es tan fácil disfrutar. Producir un disco es una tarea enorme. Me han preguntado antes: «¿De qué te sientes más orgulloso?». Del proceso. Ha sido precioso. Ha sido muy bonito hacer este disco y no siempre he sido así, porque a veces las inseguridades no ayudan y yo soy una persona muy insegura y lo sigo siendo, pero hemos disfrutado mucho del proceso, de la grabación, de la maquetación, ahora de los ensayos. Que eso nos lleva a que a la gente le guste, fantástico. Que no, fantástico igual. Nuestro público es increíble. Nosotros además no tenemos tantos seguidores en redes sociales, pero proporción venta de entradas tenemos mucho.

Está muy bien.
Conozco a amigos más jóvenes que tienen muchos seguidores y luego no venden entradas. Nuestro público es un público que escucha mucho nuestra música y que viene a los conciertos. Nuestro público es increíble porque salta cuando hay que saltar, festeja cuando hay que festejar y de repente se queda en ultrasilencio cuando requiere la ocasión, sin ni siquiera pedirlo. Si eso lo pudiéramos multiplicar por cien, pues mejor. Pero, cuidado, que igual llega un momento que el tamaño te impide generar ciertas cosas. Yo tengo también un amigo con el que estoy disfrutando mucho de su éxito, que es Carlos Ares, con quien toco, y no es de los que no disfrutan, porque estamos disfrutando y él está saboreando cada momento de su éxito y yo también con él. pero yo le digo: «Carlos, vamos a hacer el Movistar Arena ahora, ya veremos las sensaciones, no te sientas obligado a tener que hacer a partir de entonces arenas, porque igual es una sensación que a ti no te gusta«. O sí, igual es increíble, ya lo veremos. Eso es una cosa muy del capitalismo, siempre hay que crecer. Oye, perdona, igual no hay que crecer. Díselo a Ben Harper, que a mí me flipa y que lleva toda la vida de gira y hace giritas en festivales preciosos que le gustan y se gana la vida muy bien. Y es un señor que es rico en su aspecto vital, porque tiene todo lo que necesita.
Creo que también en las bandas más pequeñas está como la creencia de que si no creces y creces y creces constantemente es que no estás triunfando.
De esto habla este disco, «Enemigo», esta canción habla de las creencias que nos están inoculando a través de las redes sociales y los algoritmos. Los algoritmos no son neutrales, tienen unos dueños detrás que tienen muchos intereses en generar cierto tipo de sociedad. Por eso le hemos puesto este nombre, y cuando veas el vinilo, está hecho, que nos ha costado una pasta, [risas], de un papel que es como un espejo rugoso. Y cuando cojas el disco vas a ser tú el prota. Habla precisamente de que si te crees ciertas creencias que no te planteas, prepárate para las consecuencias. Si tú vives creyendo que el amor es esto, que tú eres tus éxitos profesionales y que, además, si tienes una banda, tienes que crecer y crecer y crecer, perfecto, asume las consecuencias. Luego, cuando andas diciendo: «Tengo ansiedad», es que es inevitable que la tengas. A nosotros los algoritmos no nos hacen ni puto caso. Lógico, normal, porque no cumplimos con lo que hay que hacer para alimentar al Tamagotchi. Nosotros decidimos o hacer música así o dejar de hacerla. Y hay gente que ha decidido dejar de hacerla. Nosotros hemos decidido seguir haciéndola. El algoritmo lo nota y no le gusta. Pues, ¿qué le vamos a hacer?
Quería comentar que mi canción favorita del disco es ‘A tiempo’.
Esa es la canción sobre la cual pivota todo el disco. Cuando yo iba paseando y me vino esa canción, dije: «Sí, voy a hacer un disco».
¿Por qué?
Porque esa canción es la que representa de manera perfecta el resumen de mi aprendizaje en esta etapa. En esa canción hablo de un aprendizaje que a mí me ha cambiado la vida. Y que si quieres te hablo de un libro, por si algún día te apetece.
Sí, claro.
Se llama El coraje de ser, de Mónica Caballé. Yo estudio Filosofía, soy profe de Filo y me encanta leer. Esto es filosofía, pero creo que es asequible a todo el mundo. No es filosofía especulativa, es filosofía aplicada a la ética, a la vida, al buen vivir, a ser feliz. Y a mí me pilló en el momento adecuado, ¿eh? Que yo tenía esas dudas y ese libro me cambió un poquito la vida. Esta canción fue la que dije: «Tengo una canción que representa la etapa que estoy viviendo, el disco va a pivotar alrededor de ella». Va a ser un puzle que ayude a que se genere una idea narrativa que merezca la pena.
A mí me ha parecido un tema que trata algo que es muy intergeneracional. Yo no sabría decirte, a ver si me lo sabes decir tú, por qué esto es algo que puede aplicar a cualquier ser humano. Esta sensación de ser insuficiente, las inseguridades, por qué esto es algo tan universal.
Porque hay gente que tiene la suerte de nacer en un ambiente en el que le han dicho desde pequeño: «Me gusta cómo eres», «te quiero mucho». Yo hice ‘Me gustas tú’ porque yo no tuve esa fortuna. He tenido otras en mi familia, pero esa no. Cada uno hace lo que puede. Mis padres hicieron lo que pudieron porque aprendieron lo que aprendieron. Ellos me han facilitado ser la persona que soy y de la cual estoy muy orgulloso, muy agradecido, pero hay gente que nace en un ambiente precioso en el que te dicen: «Me gusta cómo eres desde pequeño, confío en ti». Eso es el amor. Hay niños que crecen así y otros niños que no crecen así. A los que no crecen así les han enseñado que tienen que desconfiar, que la vida no es un lugar en el que tú puedes confiar, que el universo no es un sitio donde tú puedes confiar, que hay algo que te sostiene, que cuidará de ti. La mayoría de nosotros tenemos una sensación como de ser arrojados a un mundo en el cual no puedes confiar. Y además está el mundo y tú. Sin darte cuenta de que tú eres parte del mundo y el mundo es parte de ti. Tú eres una parte del universo fantástica, que además es muy particular, porque eres el universo mirándose a sí mismo. Tú eres una ventanita del universo que ha decidido darte consciencia para mirarse a sí mismo y tener una perspectiva que es la tuya. Eso ya tiene un valor increíble, y lo que hace una persona que no ha sido muy querida y que tiene desconfianza es generar un personaje, una imagen de ti misma, que es la que vendes a los demás y a ti misma. Te tiras toda la vida trabajando para cumplir con esa expectativa que genera tu personaje. Aquellas personas que te dicen que sí a tu personaje y que lo corroboran, te caen bien, y las que te confrontan y no lo corroboran, te caen mal. Tú eres un pequeño animalillo, esclavito de esa imagen. Eso genera mucha ansiedad, porque es muy cansado. Esta canción habla de eso, en ese momento yo me liberé y me di cuenta. Yo he sido el típico que sacaba buenas notas, que hace deportes y les hace muy bien. Soy cantante y la gente me aplaude, canto muy bien, todo el mundo: «Qué bien canta Marcos». ¿Por qué siempre me esfuerzo en hacer todo tan bien?
Para buscar validación.
Yo tengo la inmensa fortuna que he vivido muchos años con una persona y sigo viviendo, que me quiere como soy, con mis sombras también. Lo que menos le interesa es el Marcos del escenario. Y mis hijos y ciertas personas. Gracias a ellos y a algunas lecturas, un día lo vi muy evidente. Me sentí muy vulnerable porque ese personaje no era yo en realidad. Cuando te despojas de esos pilares que sostienen tu personaje, te ves desnudo, te ves muy vulnerable. Ese es el inicio para llegar a la verdadera fortaleza, porque a partir de ahí empiezas a entender que tú estás aquí sostenido por una vida que te ha sido dada. El universo en su globalidad es algo mágico que no necesita la idea de un creador para que sea milagrosa. Es más milagrosa sin la idea de creador, mucho más. Y tú eres parte de ella. Y cuando empiezas a entender esas cosas, empiezas a ver la vida de otra manera, te empiezas a sentir muy agradecido y tienes la suerte de escribir canciones que dicen lo que dice el estribillo. Esa fragilidad que sientes va a desaparecer. Es parte de la belleza esta vida. Aprovéchala con quien estés ahora en esta entrevista. Y cuando discutas con alguien, valora que algún día tu vida va a desaparecer. «Memento mori», lo llaman los estoicos. Hay cosas que no tienen sentido cuando te das cuenta que todo es efímero y hay que tenerlo muy presente. De esto habla esta canción. Me sigo emocionando. Entonces, me flipa que la gente me diga: «Mi canción favorita es ‘A tiempo’». Porque para mí fue el eje de que este disco exista. Todas las demás canciones están pivotando alrededor del mensaje de ‘A tiempo’. Así que me alegro que me lo digas. Gracias.
Pues muchas gracias por la entrevista, Marcos.
Gracias a ti. Ha sido muy bonita.
Tossuderia d'argelaga. Hablo de música y fotografío conciertos.




