La M.O.D.A. y Sanguijuelas del Guadiana conquistan el primer ‘sold out’ de Pirineos Sur 2026

/ julio 21, 2026/ Crónicas, Galería

4.500 personas abarrotaron el Auditorio Natural de Lanuza en una noche para el recuerdo

Hay noches que se graban en la piedra de las montañas, y lo vivido el pasado 16 de julio en el Festival Pirineos Sur es una de ellas. El escenario flotante de Lanuza colgó el primer «sold out» de esta edición. Lo curioso, lo verdaderamente mágico, es que este hito llegó de la mano de dos bandas que, aunque nacidas a cientos de kilómetros de distancia, comparten el mismo ADN: proyectos surgidos desde las cocheras, atados con un cordón umbilical indestructible a sus raíces y a la tierra que las vio crecer.

 

Los miembros de Sanguijuelas del Guadiana en el escenario flotante de Lanuza.

Sanguijuelas del Guadiana durante su actuación en el escenario flotante de Lanuza, Pirineos Sur 2026 | María Robinson

Los primeros en asaltar el escenario fueron Sanguijuelas del Guadiana, con la firme intención de trasplantar su pueblo entero al Pirineo aragonés. El escenario reconvertido en una calle cualquiera de su pueblo, presidido al fondo por una cochera con un revelador cartel de «Se vendía». Abajo, entre el público, alguna bandera de Extremadura ondeaba al viento pirenaico.

El combo extremeño se dedicó a desgranar de arriba a abajo su primer álbum, «Revolá». Arrancaron con la delicadeza salvaje de ‘Amapolas’ y la crudeza de ‘Me da igual’ y ‘Yeska’. El público conectó de inmediato con el pulso urbano y rural del grupo en temas como ‘Pa que me llamas’ e ‘Intacto’.

La banda demostró una fuerza ruda y honesta a mitad del show con ‘La brecha’ y ‘Puñales’, abriendo paso a los altares sagrados de sus influencias. No faltó el emotivo homenaje a su paisano Robe Iniesta con una versión rabiosa de ‘Na que perder’, que desató la locura colectiva, seguida por el pulso de ‘Quiere parecer’ y ‘Siempre más’.

El folclore más puro estalló cuando hilaron ‘El estandarte’ con ‘Jaribe’, uniendo las raíces con el rock antes de enfilar la recta final con una nueva canción y el tema homónimo de su disco, ‘Revolá’. Para los bises, un guiño rumbero y nostálgico a Estopa al tocar ‘Me quedaré’, seguido de la atmósfera de ‘Mirando por los mds’, la melancolía de ‘Septiembre’ y el cierre definitivo con ‘Cabales’, dejando el ambiente caldeado y el listón por las nubes.

 

Los miembros de La M.O.D.A. tocando en el escenario flotante de Lanuza durante Pirineos Sur 2026

La M.O.D.A. durante su actuación en el escenario flotante de Lanuza, Pirineos Sur 2026 | María Muñoz

Con el público ya entregado, llegó el turno de La Maravillosa Orquesta del Alcohol. Los de Burgos irrumpieron con ‘San Felices’, el tema que da título a su último álbum «San Felices» (editado el año pasado tras un necesario parón de cuatro años), enlazándola de golpe con la velocidad de ‘Alsa pa Madrid’ y la lírica afilada de ‘Letra Helvética’.

El oleaje de Lanuza parecía acompañar la intensidad de ‘La inmensidad’ y la crudeza de ‘Una canción para no decir te quiero’. El septeto desplegó un repertorio milimetrado que equilibró a la perfección la rabia de ‘Mil demonios’ y la complicidad de ‘La vieja banda’. Al llegar a ‘Vasos vacíos’, el clímax emocional empezó a desbordarse. «Si es la última vez… ¡No será la última vez, Pirineos!», decía la banda, antes de arremeter con ‘Los tiempos que vivimos’, ‘No te necesito para ser feliz’ y la monumental ‘Catedrales’.

La M.O.D.A. no escató en elogios hacia Lanuza, declarando su profunda gratitud por tocar en lo que consideran uno de los mejores escenarios donde han tocado, algo que celebraron haciendo corear a la multitud con ‘Píntalo todo de negro’ y ‘Si bailas bailo’.

Esa cercanía y respeto mutuo entre las cocheras de Extremadura y las de Burgos se materializó en una canción. Carlos, vocalista de Sanguijuelas del Guadiana, subió al escenario flotante para cantar junto a La M.O.D.A. ‘Hay un fuego’. La comunión entre ambos proyectos hizo honor al título del tema.

La banda encadenó la melancolía de ‘Miraflores’, la fuerza de ‘PRMVR’, el misticismo de ‘Himno nacional’ y el aullido colectivo de ‘Los lobos’. Con el público extasiado, rescataron la nostalgia viajera de ‘Nómadas’ y la poesía de ‘1932’.

«Un concierto para recordar toda la vida». Con estas palabras cargadas de honestidad se despedía La M.O.D.A. justo antes de encarar los primeros acordes de la mítica ‘Héroes del sábado’. El anfiteatro de Lanuza se convirtió en una sola voz, un rugido que resonó en todo el valle como preludio del cierre definitivo con ‘Mañana voy a Burgos’.

¿El remate? No podía ser de otra manera en Pirineos Sur. La noche terminó de la forma más libre y pirenaica posible, con miembros de las bandas dándose un chapuzón en las aguas del pantano. Un bautismo de agua dulce para coronar una jornada de música, orgullo de clase y amor por la raíz.

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Soy María, catalana de nacimiento y maña de corazón. Fotógrafa a tiempo completo, con especial amor a la música y el teatro.

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