Sidecars en Zentral: veinte años y una cima llamada «Everest»

/ mayo 13, 2026/ Crónicas

El grupo madrileño presentó «Everest» en la Zentral de Pamplona y confirmaron que el rock en español todavía tiene mucho que decir.

Veinte años. Decirlo es fácil; entenderlo, dentro de una industria que devora grupos con la misma velocidad con la que los encumbra, ya es otra cosa. Para Sidecars, sin embargo, ese número no pesa: acompaña. Dos décadas de giras, álbumes y conciertos, y la esencia sigue intacta. El sábado 9 de mayo lo demostraron en la sala Zentral de Pamplona, presentando su nuevo álbum «Everest».

Mantener a una sala conectada de principio a fin no es sencillo. Para Sidecars, sí. Sergio Valdehita (teclista), Álvaro Cuberris (guitarra), Ramiro Nieto (percusión), Ruly (batería), Dr. Gerbass (bajo) y Juancho (guitarra y voz) son un espectáculo en sí mismos: su energía sobre el escenario se contagia en cada acorde, en cada ritmo, en cada letra que el público ya lleva grabada. Hay química ahí dentro, y se nota.

El concierto arrancó con ‘A cámara lenta’, la canción que abre el álbum, fruto de un año de trabajo del que salieron las trece canciones que componen este nuevo proyecto. El sonido fue sólido, la sincronía de luces impecable, y la coordinación entre los músicos, de esa clase que no se ensaya del todo: se tiene o no se tiene. Cuando Juancho lanzaba un solo, Álvaro le respondía con otro, mientras el resto de la banda tejía el ritmo que sostenía esa batalla de guitarras. Sabían exactamente cuándo entrar y cuándo ceder el protagonismo.

No podían faltar ‘La Tormenta’, ‘Fan de ti’, ‘Tu mejor pesadilla’ o ‘Amasijo de huesos’, clásicos que el público recibió como viejos conocidos. Hubo también un momento para el recuerdo, con una mención a Iván Ferreiro.

Lo que diferencia a Sidecars de muchos otros grupos es que conocen a su público tan bien como se conocen entre ellos. Saben cuándo soltar el micrófono para que la sala cante sola, y cuándo llevar la tensión hasta su punto más alto antes de dejarla caer, suavemente, hasta el final de la canción. No es técnica fría: es oficio acumulado y genuino disfrute.

Porque eso es lo que transmiten: no son profesionales cumpliendo un contrato, sino un grupo de amigos que sacan música de sus instrumentos y arrastran consigo a todo el que quiera seguirles. Salud para los Sidecars, que un año y medio después presentan «Everest» con la misma hambre del primer día. Para quienes estaban en Zentral el sábado, la sensación fue clara: nunca se fueron.

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Melómano de naturaleza, me encanta disfrutar de la música haciendo lo que más me gusta: escribir. Disfruto de cualquier género musical, aunque la música española (ya sea indie, rock o pop) es lo que más me atrae.

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Acerca de Gabriel

Melómano de naturaleza, me encanta disfrutar de la música haciendo lo que más me gusta: escribir. Disfruto de cualquier género musical, aunque la música española (ya sea indie, rock o pop) es lo que más me atrae.