Xoel López – Oniria Popular | Reseña
Género: pop alternativo Sello: Esmerarte Fecha de publicación: 17/04/2026
«¡Que cante mi gente¡». Así, con esa frase y ese coro, empieza el nuevo trabajo del gallego Xoel López y nos parece el punto de partida perfecto para su nuevo trabajo, «Oniria Popular». Un disco que ve hoy la luz y en el que nos reencontramos con el Xoel de siempre, con el que le canta a la vida y lo hace desde su luminosidad particular, tan cuidada y tan consolidad. Tan Xoel. Pero en este álbum, esa luz no es plana; es una luz de atardecer, más madura, que juega con las sombras de lo que fuimos y lo que nos queda por descubrir.
Ese primer tema ‘Cantos de Castilla para siempre’ ha sido una de las cartas de presentación de este nuevo trabajo. Con un título que nos traslada desde al campo castellano con referencia a Machado y a los Beatles con ese título tan certero. Y actúa también de preludio a con lo que encontraremos en el resto de canciones. A través de un disco inmensamente evocador, Xoel nos muestra esos paisajes sonoros en los que su propia música habita. Algo que se ve de una forma muy clara en esta primera canción, cuando Xoel te traslada a esos viajes entre Coruña y Madrid y te lleva a pensar de una forma tan profunda como esos campos. Es un ejercicio de pop más llevado al folk donde la rítmica nos recuerda que el camino (el físico y el vital) es tan importante como el destino.
Este paisaje no solo es lírico, sino también sonoro. En la producción, Xoel vuelve a demostrar junto con Adrián Seijas que son verdaderos artesanos del detalle, mezclando la calidez de los instrumentos orgánicos con capas sutiles que envuelven al oyente en esa atmósfera de duermevela que sugiere el título del disco.
Funciona también muy bien ‘Cupido (muerte al amor romántico)’ o ‘Monstruo feliz’, dos canciones que estamos deseando ver en directo. En la segunda Xoel nos habla de la vida haciendo referencia a la última pantalla de un videojuego, en la que al final no tienes otra que enfrentarte a lo que llegue, sea lo que sea eso, porque no hay otra forma de que el viaje termine. Es una metáfora brillante sobre la aceptación y el valor de mirar a los ojos a nuestros miedos para poder pasar de nivel. En ‘Cupido’ también nos habla de finales, pero esta vez del final de un amor, de cómo viene el frío cuando el amor termina.
Otra cosa que destaca mucho en este nuevo larga duración de Xoel, el décimo sexto de su carrera, es la presencia de coros. En ‘Sombras chinas’ lo podemos comprobar de una forma sublime cuando el tema empieza directamente con esos versos en los que unos niños nos cantan aquello de que allí no estaban ni «y allí no estaba Dylan, Violeta, ni Serrat». Un coro que suaviza tal vez la crudeza de un mensaje mucho más profundo que nos habla de las pérdidas que hay que sufrir para poder vencer. Esta coralidad no es gratuita; refuerza la idea de lo «popular», de que estas canciones, aunque nacen de la introspección más absoluta de Xoel, están hechas para ser cantadas por una comunidad que comparte sus mismas cicatrices.
Dentro del repertorio encontramos también cantos más lentos y suaves, como ‘La batalla’ o ‘Tronco y raíz’, canciones que, dentro de lo melódico que es todo el álbum, fluyen muy bien entre sus notas y su concepto. De la primera, Xoel ha llegado a decir que es su canción favorita del disco, algo que hay que coger con pinzas, ya que también nos ha confesado que esa afirmación va cambiando con el paso de los días.
En definitiva, lo que tenemos entre manos es un disco completísimo, de esos que dejan huella y te descubren, todavía más, la profundidad narrativa y compositiva de uno de los artistas más importantes de la música en español. Xoel no es un músico sencillo, de hecho es todo lo contrario, es complejo y el resultado de ello es su música. Canciones que dejan poso, letras cuyo mensaje te atrapa y te cuenta una historia, que puede ser incluso tuya, melodías y ritmos que te llevan más allá.
A estas alturas de su trayectoria, Xoel es Xoel, nos tiene demasiado acostumbrados a su estilo. A veces pasa, que suena una canción a lo lejos y sabes que es él, que te trae su magia y ya, sólo queda disfrutar de cuanto haga. Con «Oniria Popular», el artista coruñés no solo mantiene su estatus, sino que expande su universo hacia un lugar donde la música no solo se escucha, sino que se habita. Es, probablemente, su trabajo más equilibrado: un puente perfecto entre el ayer que lo define y el mañana que no deja de inventar.
El disco termina igual que empieza con una nueva versión ‘Cantos de Castilla para siempre’, lo hace reforzando el lema con el que empieza, ese «¡Que cante mi gente!» que nos llena de ganar de escuchar este trabajo en directo.
Extremeña afincada en Madrid desde hace demasiados años. Me gusta escribir, así en general, pero sobre todo de música y libros.




