Xoel López: «La música es una buena manera de sobrellevar lo extraño que es vivir»

/ abril 17, 2026/ Destacados, Entrevistas

Xoel López lleva años construyendo un lenguaje musical propio. De Deluxe a la introspección luminosa de su carrera en solitario, pasando por el aprendizaje vital en Latinoamérica, su música ha sido siempre una forma de entender la vida y de entenderse a sí mismo.

En un momento en el que muchos artistas crean bajo la necesidad imperiosa de la inmediatez, Xoel sigue apostando por la pausa, por las canciones que crecen y evolucionan con el tiempo y por una honestidad que no siempre es cómoda, pero sí profundamente humana. Hablamos con él sobre identidad, memoria y ese extraño equilibrio entre perderse y encontrarse, también sobre su nuevo trabajo «Oniria Popular» que ve la luz hoy

Pilar: Semana de lanzamiento, de promoción y también una flamante nominación en los premios de la Academia de la Música Española en la categoría de mejor canción de cantautor por ‘Sombras chinas’.

Xoel López: ¡Uy, es verdad! se me olvida a mí, porque estamos en semana de salida del disco y hay tantos inputs, tantas cosas… Me lo acabas de recordar y digo: ¡es verdad! Antes lo hemos estado comentando aquí (señala a la oficina de Enseñarte, donde nos encontramos), pero son tantos inputs ahora mismo… 

 

Justo por eso, como punto de partida: ¿cómo estás en general con tantos inputs?

Xoel: sí, claro, bien. Contento, porque al final que salga tu disco, por fin, siempre hay como una necesidad de compartir después de tanto trabajo. Esto va de comunicarse y ya por fin los compartimos.

Tengo ganas ya de que salga el disco entero, porque a mí lo de los singles me parece bien, pero se me queda corto. Y supongo que al que me escucha también. Entonces es como: bueno, venga, vamos a dar el paso, vamos a hacer la parte importante, que salga el disco entero.

Estoy en una fase un poco “atacada”, entre comillas, de todo lo que está pasando: desde firmas de discos hasta entrevistas o el principio de la gira, que fue hace diez días. Llevamos dos conciertos y todo está todavía un poco verde. Tenemos los temas nuevos reservados para sacarlos… En fin, es una fase bastante compleja, pero bonita. 

¿Y qué tal lo estás llevando tú personalmente?

Xoel: bien. Yo creo que la experiencia en esto es un grado. Y también aprendes a manejarlo de otra forma.

Me he vuelto muy de “partido a partido”, como diría un futbolista. Para mí esa es la clave. Ahora estoy aquí contigo, y esto es lo que hay. Sé más o menos lo que tengo mañana, pero ni siquiera me proyecto ahí. Cuando llegue mañana, será mañana. Es una cosa un poco… no sé, casi budista, aunque no me venga de ahí. Pero vivir cada momento e ir gestionando el día a día, porque lo otro es darse cabezazos contra una pared. 

Da la sensación, por tu trayectoria, que tienes un lenguaje propio. Dentro de ese lenguaje, ¿cuál es el mensaje de este disco?

Xoel: gracias por eso, porque me hace ilusión. Yo también creo que ese lenguaje va apareciendo con el tiempo. Creo que lo que lo hace genuino es la complejidad de tu propia vida. El hecho de ir enriqueciendo tu música hace que sea cada vez más particular, porque es una mezcla personalizada de muchas cosas que ya existen, que te han gustado, que has ido probando… ensayo-error.

Pero este disco… no lo sé muy bien, porque yo trabajo desde un lugar bastante inconsciente. Cuando me toca analizarlo, como ahora en las entrevistas, lo voy descubriendo intelectualmente. Yo los discos los siento, no los pienso. Y luego en las entrevistas me toca pensarlos y ponerles palabras. Pero es complejo ponerle cabeza a algo que sale de un lugar emocional.

Te diría que habla de mi vida en los últimos años, del camino, de cambios sociales, de cómo me afectan los avances tecnológicos, de relaciones —amorosas, familiares—, del paisaje… Es como un resumen de cómo voy viendo mi vida, la vida y el mundo desde mi punto de vista. 

¿Crees que si te preguntase dentro de un año tu respuesta sería diferente?

Xoel: es muy probable. Porque los discos son más complejos de lo que pensamos.

A veces cuando los contamos, contamos solo una parte. Dentro de un año igual cuento otra o descubro más cosas. Creo que las artes nacen para explicar lo complejos que somos de una forma más libre que las palabras, porque las palabras a veces se quedan pequeñas.

Por eso la música es tan necesaria: a veces cuenta más que lo que puedes decir sólo con palabras. Y además las palabras pueden engañar, porque puedes decir una cosa y sentir otra. La música, al menos en mi caso, sale de forma más visceral. Y luego a lo mejor te la cuento… y hasta la distorsiono.

No quiero caer en el tópico y preguntarte cuál es tu canción favorita, así que ¿cuál es la canción más arriesgada?

Xoel: la otra también me la puedes preguntar, porque acabo de empezar con la promo y no me la han preguntado. Pero, la más arriesgada creo que ‘Enséñame’, porque es algo que no había hecho antes.

Y la que más me gusta ahora mismo… va cambiando. Primero fue ‘Monstruo final’, luego ‘La batalla’, y ahora ‘Mundo flotante’. Como ves, lo tengo clarísimo (ríe). 

Ya veo… (ríe) ¿Queda algo del Xoel que conocimos tras la etapa latinoamericana?

Xoel: pues cada vez se va diluyendo más ¡eh! Pero sí, claro que queda, es parte de mi ADN. Fue una etapa muy importante, redefinió mi vida y la cambió para siempre. 

Pero se va diluyendo en el sentido de que ya no necesito esa aventura constante. No me veo ahora yéndome a vivir a otro continente. Ahora estoy en otra fase, más de estar en casa, incluso de irme al campo. Y musicalmente, esas influencias siguen, pero mucho más integradas, más diluidas. Ya no hay ritmos tan explícitos como antes, pero están ahí de otra forma.

¿Cómo te proteges en una industria tan acelerada?

Xoel: llevo un año sin redes sociales. Me las gestionan, pero yo no estoy. Y eso me ha dado mucho: más tiempo, menos ruido. Y esa reducción de ruido me permite centrarme en mi propio criterio y crear con más libertad. Creo que la hipercomunicación empacha. No es buena ni para la vida ni para el proceso creativo. Para crear es mejor estar un poco ajeno y no tan expuesto, aunque tampoco del todo. Encontrar un equilibrio.

Eres de los artistas más polifacéticos de la industria musical española. ¿Te consideras más músico, escritor, filósofo…?

Xoel: filósofo no, eso lo que menos (ríe). Filósofo barato, como mucho.

Músico y escritor… bueno, realmente, como escribo canciones, creo que eso es lo que más soy. Me considero sobre todo un compositor, un escritor de canciones, de letras y melodías. Músico lo pongo un poco por debajo, porque hay gente que toca mejor, con más técnica, más versatilidad… Yo toco lo suficiente para hacer lo mío. Pero mi motivación siempre fue la composición. Yo canto y toco porque compongo.

También has dicho en otras entrevistas que esa es tu forma de darle sentido a la vida.

Xoel: claro. Es una forma de comunicarme, de conocerme, de conocer el mundo.

Ha sido un camino, una especie de lenguaje, una vía. Una ventana de entrada y de salida: yo muestro lo que hay dentro y también miro hacia fuera. Es una forma de embellecer el día a día, de sanar a veces, de alegrarme, de bailar, de disfrutar esta vida que tiene una parte absurda y efímera. La música es una buena manera de sobrellevar lo extraño que es vivir.

“Tronco y raíz” está dedicada a un amigo. ¿Ese amigo puede ser también uno mismo?

Xoel: claro. Yo creo que siempre estás tú en todo. Incluso cuando cuentas una historia, estás hablando de ti. En este caso hablo de alguien concreto, de lo importante que es para mí. Pero hay mucho de uno siempre. Es una celebración del amor entre amigos, que también es muy importante. Y además, ese amigo —que es mi mánager— también me define mucho.

Si le dijeras algo al Xoel de hace 20 años, ¿qué sería?

Xoel: no tantas cosas… porque creo que los caminos hay que recorrerlos. Incluso los errores, los dolores, forman parte de eso.

Casi le diría: haz tu vida, empápate, vive con intensidad.

Y quizá… que no se fiara tanto. Eso también lo he aprendido con el tiempo. Ser un poco más previsor, sin caer en lo contrario. Ser un poco más desconfiado. 

¿Hay canciones tuyas que ya son del público?

Xoel: sí, totalmente. Pero no dejan de ser mías. Lo que pasa es que a veces lo que significan para la gente se vuelve incluso más importante que lo que fueron para ti. Las canciones vuelan, como los hijos. Se reinventan, cambian según el contexto.

A mí me ha pasado con canciones que tenía olvidadas y de repente, por una serie o algo, vuelven y se convierten en hits. Hay algo que sucede más allá de ti. Y eso también es bonito, porque si no todo sería muy mecánico.

¿Qué es lo que más te sigue emocionando de hacer música?

Xoel: el momento de la composición, sin duda. Es íntimo, privado, y para mí es lo más bonito que hay. Luego también algunos momentos en directo, cuando se da esa comunión con el público, que no pasa siempre, pero cuando pasa es mágico. Y luego, como oyente, la música me sigue fascinando. Descubrir una canción nueva es como enamorarte un poco.

Y recuperar una canción es como reencontrarte con un viejo amor.

¿Qué has escuchado últimamente?

Xoel: pues ahora mismo, por ejemplo, estaba escuchando a Bob Dylan. Me puse “It’s All Over Now, Baby Blue” y la dejé en bucle varias veces. También estoy escuchando cosas nuevas, grupos jóvenes, y luego de todo: Big Thief, MJ Lenderman, Guitarricadelafuente… Compro muchos vinilos, me gusta mucho ir a Marilians, aquí en Madrid y escucho de todo. Soy muy melómano.

Hay una canción que está siempre en mi playlist, ‘Perlas ensangrentadas’. Tu versión me parece fascinante. ¿Qué le pides a una canción para que tenga el “privilegio” de ser versionada por ti?

Xoel: bueno, que me haya emocionado en algún momento. Pero esta canción, en concreto, tiene más historia para mí. La escuchaba en el coche de mis tíos. Y pasó algo muy bonito: hace unos años, mis tíos me regalaron el vinilo donde está “Perlas ensangrentadas”, por mi cumpleaños. Me dijeron: “este es el disco de esa canción que escuchabas con nosotros”. Y claro, eso ya tiene una carga emocional fuerte.

Luego se dio otra circunstancia: nos pidieron hacer una versión de una canción de Alaska, en realidad dentro de un homenaje a Carlos Berlanga en un festival en Badajoz. Yo elegí esta canción, que habían hecho Carlos Berlanga y Nacho Canut. Tenía esa conexión personal conmigo, con mi infancia, con ese recuerdo en el coche… La hicimos en ese momento, casi como algo puntual. Pero pasó algo curioso: se quedó. Se quedó en el repertorio, y con el tiempo la gente la empezó a pedir. Y sigue pasando.

Al final, muchas veces versiono canciones que me hubiera gustado escribir a mí. Y esta es claramente una de ellas. Tiene una letra muy especial, una melodía muy bonita, una historia detrás… y además un vínculo personal muy fuerte. Yo soy compositor, pero también, sobre todo, soy oyente. 

Has pasado por muchas etapas. ¿Cuándo sabes que necesitas reinventarte?

Xoel: cuando siento cierto estancamiento. En mi vida en general no soy especialmente cambiante, pero en la música sí me permito ser más experimental. Es un espacio donde puedo arriesgar, probar, equivocarme. Es como un lugar de juego. Ahí soy como un niño con pinturas, manchándome, probando cosas. 

En este disco vuelves a mostrar tu cara en la portada.

Xoel: sí… y no sé muy bien por qué. Hacía casi 20 años que no lo hacía. Y de repente sentí que quería hacerlo. A veces es simplemente eso: cambiar, contradecirte, saltarte tus propias normas. Como cuando pruebas algo que pensabas que no te gustaba… y te gusta. Como el yogur de coco (ríe)

Además es un disco muy evocador, te lleva a otros lugares. ¿Con qué sueña Xoel?

Xoel: con todo lo que no consigo descifrar en el mundo consciente. Creo mucho en esa parte inconsciente, en los sueños. Ahí está nuestra complejidad real. Creo que de ahí vienen las canciones. Y que el arte intenta acercarse a eso, a entendernos un poco mejor, también como seres humanos. 

Eso es muy filósofo.

Xoel López: O muy flipado… flipósofo (ríe). Mejor lo dejamos ahí que ya estoy empezando a inventarme palabras.

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Extremeña afincada en Madrid desde hace demasiados años. Me gusta escribir, así en general, pero sobre todo de música y libros.

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