Linze – Hoy todo es amor | Reseña
Género: rock alternativo Sello: Calaverita Records Fecha de publicación: 20/02/2026
Hemos necesitado algo más de una semana para digerir y procesar el nuevo disco de la banda madrileña Linze y por qué os preguntaréis. Porque nos ha parecido un disco redondo que se analiza y se disfruta a medida que vas entrando de lleno en él. Y con ello queremos también hacer un breve alegato en contra de la inmediatez, del consumo masivo y de tener las cosas para ya. Sí, hemos necesitado unos días para ver cómo encaja «Hoy todo es amor» en nuestro día a día, para ver cómo es escuchar ‘La Estación’ de camino al trabajo un lunes por la mañana, para sentir ‘El Bosque’. Y no pasa nada. Porque al final cuando todo es amor, el amor también es disfrutar las cosas de una manera pausada y consciente. Así es como mejor se disfruta este disco.
Y tras esa pausa necesaria, la conclusión es clara: estamos ante un discazo. Lo primero que queda claro es que la banda no ha venido a repetir fórmulas, sino a expandir su horizonte. «Hoy todo es amor» es un disco muy bien estructurado con canciones que te transportan, que te hablan de la vida, de la nostalgia y de los amigos. Un disco que te habla a ti porque ésta es una de las cosas que mejor hacen los chicos de Linze. Te hablan. En todos sus discos juegan con la segunda persona del singular y lo hacen de una manera magistral en la que te sientes parte de la canción, parte de la historia que te cuentan. Cuando cantan «Pero yo puedo ver, a través de ti, un bosque de cerezos y de espinas», no sabes quién eres, pero sabes que eres el inevitable catalizador dentro ‘El Bosque’.
Si en trabajos anteriores Linze nos acostumbró a un rock más crudo y directo, en este álbum demuestran una madurez compositiva envidiable. El título no es casualidad: hay una luz que atraviesa todo el disco, una especie de optimismo eléctrico que se siente en cada riff de guitarra.
El sonido es impecable. Se nota un cuidado especial en las texturas; las guitarras siguen siendo las protagonistas, pero ahora respiran más, dejando espacio para que las melodías se te peguen al paladar desde la primera escucha y para que la voz de Víctor, tan particular y tan melódica, encaje de una manera extraordinaria en cada nota.
El disco arranca con una energía que rinde cuentas a sus influencias clásicas (ese aire a los Stones más gamberros), pero con una producción moderna que lo sitúa directamente en el 2026. Además, siguen escribiendo desde la cercanía. Hay historias de bar, de encuentros y desencuentros, contadas con esa honestidad brutal que hace que te sientas identificado aunque no hayas pisado Malasaña en tu vida. Esa referencia a la yonkilata nos conquistó desde el primer momento.
A medida que avanza suavemente hasta llegar a temas como ‘Náufragos’ o ‘Contigo’, dos de nuestras favoritas. Pero sin duda el broche de oro lo pone ‘El sofá del hotel’, tema que cierra el disco y con el que te envuelve con su energía y te transporta al universo de Linze, ese que conocemos, que nos encanta y al que volvemos de una forma épica cuando la banda saca un nuevo disco. Es esa canción que te recuerda que son una banda que puede evolucionar, pero que no pierde su esencia, su rock castizo y su sonido más puro.
Extremeña afincada en Madrid desde hace demasiados años. Me gusta escribir, así en general, pero sobre todo de música y libros.




