Linze conquista la Sala Villanos: la consagración de una banda «eternamente emergente»

/ abril 13, 2026/ Crónicas

El pasado sábado, 11 de abril de 2026, Madrid ofrecía una de sus noches musicales más prolíficas con conciertos en múltiples recintos: Bad Gyal en el Madrid Arena, Rufus T. Firefly en La Riviera o Hinds en las sesiones Vermú. Pero para nosotros la noche pedía rock, así que pusimos rumbo a la mítica Sala Villanos (antigua Sala Caracol) para vivir en directo la presentación del nuevo disco de Linze: «Hoy todo es amor».

Contaban para la ocasión con unos teloneros de altura: Selvajes. El grupo madrileño subió los decibelios del recinto con las canciones de su disco «El Despegue». De hecho, cuando cruzamos las puertas de la sala, ya sonaban los acordes del tema ‘Ernesto Sevilla’ y aquello era una fiesta brutal. La banda demostró estar en plena forma, brillando especialmente a través de sus canciones más bailables, como ‘Hoy x ti, mañana x ti’, Dos galaxias’ o ‘Ya es viernes’. Si Selvajes tenían la misión de caldear el ambiente y despertar al público para lo que venía a continuación, lo consiguieron con creces. Con su infalible mezcla de rock y energía, supieron meterse a la sala en el bolsillo, conectando a la perfección y dejando a los asistentes con ganas de más.

Por suerte, Linze no se hicieron esperar y salieron a escena con una puntualidad casi británica. Envueltos en una atmósfera mucho más cálida, empezaron a sonar los acordes de ‘El bosque’, la canción que abre su último trabajo; un tema que, si en el disco resulta precioso, en directo ganó aún más magia. Y aunque la cita era principalmente para presentar este nuevo álbum, no dejaron atrás ninguno de sus himnos más representativos. ‘Derecho constitucional’, ‘Nena no puedo parar’ o ‘Revolución’ fluyeron dentro de un repertorio completísimo y muy bien hilado.

Víctor ejerció de perfecto showman, agradeciendo al público la cálida acogida y remarcando el gran hito de la noche: hacer sold out en la ciudad que es, al fin y al cabo, su casa. Bromeó con el hecho de que este disco, al abrazar tintes más indies, haya llegado a un público más amplio, y destacó con orgullo que, tras trece años en las trincheras de la música, la banda mantiene su formación original intacta. Hubo también un pellizco en el corazón de los asistentes cuando confesó que se sienten un grupo «eternamente emergente». Y no le falta razón: es una banda a la que le está costando sudor y canciones quitarse esa etiqueta. Sin embargo, el espectáculo que presenciamos el sábado sobre las tablas de la Sala Villanos fue, sin duda, el de un grupo maduro, consolidado y absolutamente enorme.

Con las luces de la sala ya encendidas y el zumbido aún en los oídos, la sensación generalizada era la de haber presenciado una noche clave. Si “Hoy todo es amor”, como reza el título de su nuevo trabajo, el pasado sábado quedó demostrado que el idilio entre la banda y Madrid es total. Ojalá esta gira sea el golpe en la mesa definitivo para que la industria les arranque de una vez la etiqueta de emergentes y les otorgue el lugar que se han ganado a base de talento y constancia. Mientras tanto, nos llevamos a casa el eco de una noche impecable y la certeza de que el rock, con bandas como Linze y Selvajes, sigue en las mejores manos.

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Extremeña afincada en Madrid desde hace demasiados años. Me gusta escribir, así en general, pero sobre todo de música y libros.