Love to Rock: Baile, música y comida de estrellas.

/ octubre 6, 2026/ Crónicas

El cierre de temporada festivalera.

Si algo nos encandila año tras año del festival Love To Rock es, en primer lugar, su enclave maravilloso en La Marina de València, con esa sensación de que todo está cerca y de que, a tu alrededor, puedes disfrutar de música, encuentros con tu gente y esas ganas de cerrar la temporada festivalera.

Este año, sin embargo, la lluvia obligó a cambiar los planes y a concentrar toda la programación en una única jornada, la del sábado, que se convirtió en una auténtica maratón de música, gastronomía y ganas de disfrutar.

Porque si algo tiene el Love To Rock es esa capacidad de hacer que, aunque el tiempo no acompañe, las ganas sí lo hagan. Desde la mañana hasta la noche, La Marina volvió a llenarse de gente dispuesta a disfrutar con cada canción.

Y así, con un sábado por delante y muchas ganas de festival, arrancaba una jornada que iba a dejar poco espacio para el descanso.

Grande Amore arrancó en la Pérgola. Con su estilo tan personal, el directo de Grande Amore destaca por su fuerza salvaje, combinando bases electrónicas y la actitud descarada de Nuno.

Y con las ganas que se quedó la banda tras una cancelación como la del año pasado y el cambio de horario de este año, llegaron al escenario con más energía que nadie, como de costumbre, la banda más granaína: Lori Meyers.

 

Arrancaron cantando Hoy un cielo negro vi, letra de su canción Hacerte Volar, pero ningún cielo negro iba a pararles, y se notó esa sensación única que producen sus conciertos al mirar las caras del público y ver esa energía.

Con la inminente salida de su disco Disonancia, nos ofrecieron en directo los tres singles que ya han visto la luz, sin dejar a un lado sus temas de siempre: “Mi realidad”, “Emborracharme” o “Luciérnagas y Mariposas”, donde Noni bajó con el público a bailar, como ya viene siendo habitual.

La unión público-banda se hace siempre visible. Noni agradeció tanto al festival como al público y a las otras bandas los cambios de horario para que ellos finalmente pudieran actuar, en un horario atípico para ellos, pero donde su público no les falló, aunque el calor fuera intenso.

La jornada continuaba en la Pérgola a las 16:00 horas, casi sin tiempo de descanso, con un grupo que esperábamos con todas nuestras fuerzas, los maravillosos Vera Fauna. La banda mezcla varias influencias sin perder ese punto sureño ni esa cercanía con el público, que se hizo aún más latente cuando sonó “Tú no me digas la verdad”, la canción que cantan con Noni, de Lori Meyers. Fue una auténtica locura.

La tarde del sábado fue de las de ir corriendo de un escenario a otro, porque eran tantas las bandas que no queríamos perdernos ninguna.

Disfrutamos con Depedro, que siempre suena a viajar sin que nos moviéramos de La Marina, por los diferentes estilos que nos acerca.

La siguiente carrera fue para saltar a la Pérgola y descubrir a los PARQUESVR, con un desparpajo que hizo que todo el público sacara su lado más gamberro.

Otro de los grupos más esperados fueron los extremeños que están recorriendo nuestro país y haciéndose un hueco en nuestros corazones. Llegaron con el atardecer los hipnóticos Sanguijuelas del Guadiana, que fueron un descubrimiento para muchos y dejaron sin palabras con ese directo tan especial.

Y mientras los fogones y la música seguían sonando en otros escenarios, el primer plato más fuerte de la noche llegó con la banda de las bandas: La M.O.D.A. Vino a presentarnos su último disco, San Felices, tras un largo parón. Nos presentaron este disco luminoso y optimista, con recuerdos a su barrio y también con sus canciones de siempre, himnos para muchos, entre los que me incluyo, además de los temas que estrenan con este trabajo.

El relevo de los burgaleses lo tomaron Los Invaders, profetas en su tierra, que llegaron dispuestos a incendiar La Pérgola con su directo explosivo y su magnetismo escénico.

Y el broche de oro llegó con la fuerza arrolladora de León Benavente, con sus canciones que cobran su propia vida cuando se suben al escenario, con esa presencia de frontman que tiene Abraham Boba, y añadiendo que, con su último disco, tiene ese punto mucho más bailable. Un cierre de oro para este día.

Además de toda esta música, el festival siempre tiene ese espacio para los más peques de la casa con Love To Kids, para que disfruten de los festivales desde bien pequeños, con actividades y acciones para que disfruten grandes y pequeños, y también para mantener, como desde sus inicios, el punto solidario, otro año más con Asindown, colaborando y dando una dimensión más inclusiva al mundo de la música.

Otro año más se cierra, otra temporada de festivales, donde el Love To Rock se puede medir en sonrisas, bailes, lágrimas y hermandad, además de en increíbles platos que llevarse a la boca, vasos en las manos y directos de nuestras bandas.

Con un cartel que cada año intentan mejorar —y lo consiguen—, es una fortuna tener un festival cerca de casa, que sigue siendo acogedor y donde puedes vivir la música bien de cerca. Y aunque haya acabado, sigue sonando la música, esperando la siguiente edición.

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